25 Años de Encuentros

Juan Andrés García García2. Juan A. García

Secretario ejecutivo del Consejo Directivo de los Encuentros Iberoamericanos de la Sociedad Civil

Los orígenes.

En los años ochenta, un reducido número de fundaciones iberoamericanas inició diversos contactos bilaterales, y, en algunas ocasiones, se celebraron reuniones que aspiraban a ser lugares de reflexión sobre problemas comunes, y espacios adecuados para estimular e intensificar sus relaciones y su colaboración. Aquellas primeras reuniones, de indudable interés, carecieron de continuidad, pero fueron el estímulo necesario, la semilla que tarde o temprano tendría que empezar a fructificar. Hay que recordar los  Encuentros de Caracas (Fundación Eugenio de Mendoza), de México (Instituto Cultural Domecq y Fundación Mateo Alemán) y, sobre todo, el que tuvo lugar en Santillana del Mar.

En la histórica ciudad cántabra de Santillana del Mar, en los primeros días de octubre de 1.983 se celebró un “Encuentro Iberoamericano de Fundaciones”, convocado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana y la Fundación Santillana, con el apoyo y el respaldo del Centro Español de Fundaciones. Participaron en esta reunión, embrionaria en muchos aspectos de lo que luego serían los Encuentros Iberoamericanos, representantes de una veintena de fundaciones procedentes de Argentina, Brasil, Colombia, España, México, Perú y Venezuela. Asistieron, en calidad de observadores, representantes de organismos no gubernamentales (nacionales e internacionales) tanto del ámbito europeo iberoamericano como del europeo.

Las entidades organizadoras de esta reunión señalaron el V Centenario del Descubrimiento, que se cumpliría y se celebraría en 1992, como “una ocasión propicia no sólo para un renovado encuentro entre América y España, sino también para ser hito importante en el desarrollo de la comunidad cultural constituida por las naciones iberoamericanas, así como en su cooperación internacional”. Era éste un objetivo tan ambicioso como difícil de concebir y, sobre todo, de concretar, con los escasos mimbres de que entonces se disponía. Con todo, las fundaciones demostraron con aquella reunión su capacidad anticipadora, su visión de futuro…

Un objetivo más modesto del Encuentro de Santillana del Mar era iniciar un diálogo abierto y directo entre algunas de las principales fundaciones iberoamericanas en relación con la función que habrían de asumir individual y conjuntamente en la construcción de una comunidad iberoamericana, así como colaborar con los organismos de la Administración pública en la realización de objetivos a largo plazo.

En las conclusiones del Encuentro se dijo que la historia vivida en común y la conciencia de un mismo destino exigía “la proyección del potencial comunitario tanto cultural, como educativo, científico, tecnológico, económico, a fin de alcanzar la libertad, la justicia y el bienestar”.

Cáceres 92: El comienzo 

En 1992, en la estela de los acontecimientos que tuvieron lugar en ese año, se celebró en Cáceres el “Primer Encuentro de Fundaciones Iberoamericanas”. No era, evidentemente, el primero, pero sí era la primera vez que había una intención, implícita y explícita, de continuidad en la convocatoria y el desarrollo de aquella reunión. Esa intención primigenia se ha ido cumpliendo en cada una de la ediciones que se han celebrado, y de las cuales ha quedado fiel reflejo en las Memorias editadas por las entidades organizadoras, y de los diversos trabajos y estudios de investigación que se han realizado al calor de estos Encuentros, y que son hoy el fruto de es esa voluntad de conocimiento y de colaboración, una muestra del esfuerzo continuado, un camino a seguir sobre asuntos que preocupan a todos los que trabajan en el sector no lucrativo iberoamericano o tercer sector.

El Encuentro de Cáceres no era una reunión más pues, de alguna manera, todos percibíamos que allí estaba el comienzo de algo que había de construirse entre todos. La convocatoria y la celebración de este Primer Encuentro fue posible gracias al generoso patrocinio de la Fundación San Benito de Alcántara, que se sumó a un proyecto que el Centro Español de Fundaciones había estado sosteniendo y promoviendo desde hacía algunos años.

En aquel Primer Encuentro la convocatoria iba dirigida a las fundaciones iberoamericanas, si bien si utilizó el lema “el reto de la sociedad civil iberoamericana”. Por un lado, hacía referencia a una institución determinada, la fundación, que en el caso español tenía una importante tradición, y una abundante, aunque confusa y, en gran medida, desfasada, normativa, y, por otro, se utilizaba el concepto más amplio e indefinido de sociedad civil. A Cáceres acudieron un centenar de representantes de fundaciones españolas y americanas. Y allí empezamos a darnos cuenta de que las palabras y los conceptos que utilizábamos podían responder a realidades distintas. Si en unos países, como el caso español o el argentino, la fundación tenía un perfil y una identidad jurídica determinada, es decir, existía una ley específica que les regulaba, en otros países no era así.

En Cáceres se puso de manifiesto la necesidad de establecer vínculos más estrechos entre las personas y las instituciones no lucrativas. Se constituyó un Comité Permanente, con un representante de cada uno de los países iberoamericanos, y un Comité Ejecutivo cuya misión habría de ser encargarse de la convocatoria y la organización del siguiente Encuentro. Se acordó que los Encuentros se habían de realizar cada dos años. Quedó un primer banco de datos de Fundaciones Iberoamericanas.

 Para poder pensar en objetivos más ambiciosos era necesario empezar por saber quiénes y cuántos éramos, qué hacíamos, cuales eran nuestras principales preocupaciones y aspiraciones, hasta donde llegaba nuestra capacidad y nuestra voluntad de colaborar y participar en el ámbito iberoamericano en todas aquellas  iniciativas y actividades que podrían ser el común denominador de nuestras organizaciones. Era necesario recibir y organizar toda la información posible, para que esa feliz idea que trataba de proyectar un espacio iberoamericano de las instituciones no lucrativas, con identidad y con voz propia, no acabase  convirtiéndose en una quimera, sin materia ni contenido por la falta de los verdaderos agentes que habrían de dárselo.

En Cáceres, rodeadas de historia, quedaron también las palabras de Julián Marías que eran todo un comienzo, todo un programa: “creo que las fundaciones pueden ser un instrumento de integración, un instrumento de reconstrucción de un mundo que sería excepcional si tomara posesión de sí mismo”. En Madrid, en la Casa de América, en la casa de todos, se celebró el acto de clausura; allí se aprobaron seis puntos que significaban un compromiso de continuidad. Más adelante se hablaría del “espíritu de Cáceres”. Y tal vez esto fue, de todo lo que allí ocurrió, lo más importante, ese algo tan difícil de explicar con palabras, ese deseo, ese clima.

Guadalajara (México) 94: La consolidación

En México se celebraría la siguiente reunión. El Comité que se encargó de la organización lo componían: Manuel Arango (Presidente del Centro Mexicano para la Filantropía), Rubén Aguilar Monteverde (Instituto Cultural Domecq), Fernando Castro y Castro (Fundación Miguel Alemán), Antonio Sáenz de Miera (Presidente del Centro de Fundaciones), Fernando Garay (Fundación San Benito de Alcántara), Mª. Luisa Oyarzábal (Fundación BBV), Rafael Guardans (Fundación Codespa) y Jorge Villalobos (Centro Mexicano para la Filantropía) como Secretario Ejecutivo. Los entidades mexicanas, que desde hacía algunos años venían defendiendo y apoyando la idea de que era necesaria la realización de este tipo de reuniones, se comprometieron, con gran entusiasmo y convicción, a dar cumplida respuesta a las proyecciones que se hicieron en Cáceres, preparando un programa que sirviese de punto de arranque para tratar en profundidad los principales asuntos que preocupan al sector no lucrativo en el ámbito iberoamericano.

El segundo Encuentro tuvo lugar en Guadalajara (México) en los primeros días de octubre de 1994. Unos meses antes, en México DF, en una reunión preparatoria se acordó ampliar el criterio de participación e invitar no sólo a fundaciones en sentido estricto sino también a aquellas instituciones iberoamericanas que ofrecen servicios a la comunidad y que forman parte del denominado tercer sector.

La entidad organizadora de este II Encuentro propuso   como tema general de la reunión “el fortalecimiento de la filantropía”. Para las instituciones mexicanas el término “filantropía” cuadraba mejor con el proyecto de programa que nos iban a proponer, y, sobre todo, respondía mejor a esa voluntad de ampliar la convocatoria. En México la fundación no tenía una entidad jurídica diferenciada y, quizás, la fuerte influencia del término “filantropía” en la sociedad mexicana, más común y utilizado en el mundo sajón,  fuese un argumento de peso para que se convirtiese en el principal motivo de esta II Convocatoria.

Numerosas asociaciones, fundaciones, y ongs de diversa naturaleza y objetivos , americanas y españolas estuvieron presentes en el Encuentro de Guadalajara. Cabía preguntarnos si todas aquellas instituciones se podían situar en concepto abstracto y genérico de filantropía. Probablemente la respuesta a esta pregunta, en conjunto, fuese afirmativa, pero lo cierto es que no quedaba definido de una forma completa, de una forma que nos dejase satisfechos. El problema de la identidad, del tercer sector y del concepto de lo “iberoamericano”,  se convertirían en uno de los temas permanentes de nuestras reuniones.

En el Encuentro de Guadalajara se constató que la filantropía como movimiento cultural y social había experimentado un auge sin precedentes en las últimas décadas, llegando a conformar un sector con una presencia amplia en todos los países del espacio iberoamericano, con necesidades y aportaciones propias. Este crecimiento y el necesario fortalecimiento que, como tal, demandaba, abría interrogantes nuevos, y, por lo tanto, desafíos mayores para las personas y las instituciones que asistieron y participaron en aquel Encuentro de Guadalajara: definir e integrar a una ciudadanía activa que desde el ámbito privado incida en el ámbito público; incorporar el concepto de complementariedad a las iniciativas que se llevan a cabo desde nuestras instituciones; valorar el creciente impacto del tercer sector en el desarrollo social, cultural y humano de nuestras comunidades.

En todas las intervenciones, en las experiencias que se dieron a conocer, en las propuestas que se hicieron, había una decisión casi unánime de promover lo antes posible procesos de profesionalización en el interior de las instituciones del tercer sector. Se trataba,  de este modo, de poner los medios necesarios para poder alcanzar una mayor eficiencia y eficacia en cada una de las actividades y servicios que nuestras instituciones realizan. Este esfuerzo de profesionalización,  que todos entendíamos como algo de vital importancia, y que, para empezar, nos pedíamos a nosotros mismos, debía de ir acompañado por una clara y decidida voluntad de elevar y consolidar nuestros niveles de responsabilidad y compromiso con nuestras respectivas sociedades, actuando con transparencia, ofreciendo toda la información del mundo sobre la naturaleza y el carácter de nuestros propósitos y actividades.

Este II Encuentro fue un éxito de participación y de contenidos. Más de doscientas instituciones estuvieron representadas, provenientes de América Latina, El Caribe, España y Estados Unidos. El Encuentro de Guadalajara fue la necesaria consolidación de estas reuniones gracias a la seriedad y la hospitalidad que pusieron nuestros amigos del Centro Mexicano de Filantropía, institución que bajo el impulso de Manuel Arango está abriendo caminos para la recuperación des espíritu de solidaridad y de servicio, fundamentalmente desde la perspectiva empresarial. Y ello en un país en el que el Estado ha desempeñado tradicionalmente un papel protagonista y, a la luz de las muevas exigencias sociales, excesivo. El “espíritu de Cáceres” encontró en Guadalajara el mejor terreno para fundirse, una vez más en la historia, en el espíritu americano.

Río de Janeiro: El Tercer Sector

En Río de Janeiro se celebró el tercero de estos Encuentros bienales. El GIFE, entonces presidido por Eveling Berg, y la Fundación Roberto Marinho, dirigida por Joaquin Falçao y Margarida Ramos, fueron las principales entidades que se encargaron de la organización y convocatoria. Se convocó con un nuevo encabezamiento general: “III Encontro Iberoamericano do Terceiro Sector”. La explicación de este nuevo cambio no podía ser que el paso del tiempo hubiera influido en la evolución de los conceptos  (desde la reunión de Cáceres sólo habían transcurrido cuatro años). Nos explicaron en Brasil que el término filantropía no sería bien aceptado, que sonaba a beneficencia antigua. En este caso, la convocatoria y el programa que se llevó a cabo no aludía a instituciones concretas (como lo fueron las fundaciones en Cáceres), ni a un concepto  relacionado con una actitud ética o moral (como lo fue en Guadalajara) sino a todo un “sector”. El propósito de este nuevo encabezamiento era, de nuevo, ampliar y fortalecer el movimiento que se había iniciado en Cáceres.

Más de trescientas instituciones americanas, españolas y portuguesas estuvieron representadas en el Encuentro de Río de Janeiro. Se produjeron vivos debates sobre el sentido y la identidad del tercer sector. Descubrimos y conocimos de primera mano alentadoras experiencias de colaboración entre instituciones no lucrativas iberoamericanas. Había continuidad y proyectos, había esperanzas concretas que nos estimularon a seguir trabajando en los propósitos que daban sentido a nuestras reuniones. En Río pudimos vislumbrar nuevas e iluminadoras perspectivas en lo que se refiere a la cooperación iberoamericana. En este sentido, hay que destacar la intervención de Ruth Cardoso, la “primera dama” del Brasil, aunque a ella, como nos dijo, no le gustaba nada esta consideración. La profesora Cardoso nos habló de una iniciativa de gran envergadura, en la que estaba personalmente comprometida, y que lleva por nombre “Comunidad Solidaria”, que trata de ser una respuesta concreta a un asunto básico de nuestro tiempo: hacer funcionar, en la práctica, la idea de complementariedad que se reclama entre las acciones del Estado y las iniciativas ciudadanas.

Buenos Aires: Hacia un nuevo contrato social.

En septiembre de 1998 se celebró el IV Encuentro Iberoamericano en Buenos Aires, Argentina. La Federación de Fundaciones Argentinas (FEDEFA), liderada por Rodolfo Borghi, y el Foro del Tercer Sector, presidido por María Rosa de Martini, fueron las instituciones que, junto con el apoyo y la colaboración de un conjunto de fundaciones y asociaciones argentinas, se encargaron de preparar la convocatoria de este Encuentro. La asistencia y la participación fue especialmente numerosa: más de 800 representantes de otras tantas instituciones del tercer sector de prácticamente todos los países iberoamericanos.

El tema general ya no giraba en torno al concepto que nos identificaba como un sector con carácter y naturaleza propios, aunque, inevitablemente siguió estando presente en los múltiples debates y conversaciones que allí tuvieron lugar, sino al papel de nuestras instituciones ante el horizonte de “un nuevo contrato social para el siglo XXI”. Se trataba de perfilar y de proponer las razones y los valores que, desde la perspectiva de nuestras organizaciones habrían de sostener ese “nuevo contrato social”, en el que, se entendía, el tercer sector debería cobrar un protagonismo acorde con su ejecutoria y con la relevancia que había alcanzado en los últimos años.

La cuestión social y las responsabilidades sectoriales, la energía del tercer sector, el papel del Estado y del sector privado, fueron algunos de los temas que se trataron en el transcurso de tres intensas jornadas de debate y de intercambio de experiencias.

Para el tercer sector, que está viviendo una verdadera explosión de nuevas entidades y de mayor reconocimiento social, se planteaba, nos decía María Rosa de Martini, “un escenario que coincidía con un nuevo sistema político más participativo y democrático, y que, por ello, exigía el fortalecimiento de los lazos de solidaridad en el seno de nuestras sociedades”. Según Manuel Arango, “el complemento entre mercado, gobierno y sociedad civil es el que definirá el nuevo contrato social”; y, en este sentido, es especialmente importante que se reconozca que “existe una ciudadanía organizada por fines que no son políticos ni los del mercado, pero que ha ido adquiriendo un peso grande en nuestro tiempo”.

En Buenos Aires, el tercer sector iberoamericano se presentó como un agente con capacidad y con ideas para dar contenido a ese nuevo contrato social. En el contexto de la vida real de los países iberoamericanos, la exclusión social se convierte en fundamento y en el punto de partida inevitable para poder pensar en un nuevo contrato social que, verdaderamente, responda a las exigencias de nuestro tiempo. Sobre esta base, se plantearon algunas de las preguntas básicas en torno a la cuales habría de girar la reflexión y el debate público de nuestras organizaciones en los próximos años: ¿cómo mantener integrados a la sociedad a aquellos a los que el mercado excluye? ¿qué hacer para que el contrato social los alcance y los incluya? ¿puede una sociedad funcionar como un orden si una porción creciente de sus miembros cae en el agujero negro de la exclusión?

Se consideró que, en los propósitos y en las actividades de las organizaciones de la sociedad civil, se encuentran algunas respuestas posibles a estos interrogantes: nuestras instituciones pueden ser ese lugar “donde se recrea la solidaridad, incluyendo a los que sin ella quedarían definitivamente excluidos”. Por eso, entre los individuos y el Estado, “las instituciones no lucrativas son hoy más que nunca necesarias para preservar el vínculo social, asegurar la integración, promover el sentido de la pertenencia, resguardar ese umbral mínimo de derechos que nos permita reconocernos mutuamente como ciudadanos de una misma comunidad política”.

En relación con la participación española, hay que destacar la importancia de la propuesta de actuación concreta que hicieron, en una de las sesiones plenarias de la reunión, Antonio Sáenz de Miera y Guadalupe Ruiz-Giménez (entonces, secretaria general de AIETI): estudiar, debatir y elaborar una estrategia para tratar de establecer vínculos y comunicación entre las instituciones del tercer sector y las Cumbres Iberoamericanas de jefes de Estado. Esta propuesta, recibida con gran interés, empezaría a tomar cuerpo en el siguiente en Encuentro, después de iniciar los primeros contactos con los responsables de la organización de la Cumbre de La Habana, y  más aún tras la creación de la Secretaría de Cooperación Iberoamericano (SECIB) (como Secretaría Permanente de la Cumbres, que hasta entonces habían venido celebrándose sin la existencia de una organización supranacional que les diese unidad y coherencia), dirigida por el embajador Jorge Alberto de Lozoya, quien intervendría en el Encuentro de Cartagena de Indias.

Cartagena de Indias: El copcepto de lo público visto desde la Sociedad Civil.

El V Encuentro, que se celebró en Cartagena de Indias, dejó tras sí importantes conclusiones y mensajes que han quedado plasmados en una voluminosa Memoria de más de 600 páginas. Asistieron y participaron más de 1000 representantes de instituciones americanas, españolas y portuguesas. Fue, desde todos los puntos de vista, como expresó Manuel Arango, el mejor y el más enriquecedor de las cinco que se habían celebrado hasta aquel momento.

El Encuentro de Cartagena, como dijo Antonio Sáenz de Miera, fue también una oportunidad para expresar con nuestra presencia una decidida voluntad de mostrar nuestro apoyo y nuestra solidaridad a la mejor sociedad civil  colombiana, que estaban trabajando denodadamente por avanzar por la paz, el progreso y la justicia en sus país.

El Programa de trabajo que se nos proponía era tan sugerente como estimulante, y las conferencias que se sucedieron lo justificaron plenamente. Pablo Obregón, Presidente de la Fundación Mario Santo Domingo, y Leonor Esguerra fueron las cabezas visibles de un conjunto de entidades colombianas que se esforzaron, contra viento y marea, en medio de las grandes dificultades que en aquellos momento especialmente atravesaba Colombia por llevar adelante el Encuentro. No es posible sintetizar en pocas palabras la variedad de experiencias que allí se dieron a conocer, la diversidad de perspectivas y reflexiones sobre el concepto de lo público, el tema central de la convocatoria, que ofrecieron cualificados expertos del mundo de la universidad, de la comunicación, de la política, y, lógicamente, de las instituciones que configuran el universo del tercer sector iberoamericano. Baste esbozar aquí dos de los asuntos más relevantes, al menos, para el devenir de nuestros Encuentros.

El primero era la constatación de la vitalidad y el fortalecimiento del tercer sector en el ámbito iberoamericano; un significativo crecimiento, en número pero también calidad, de organizaciones que, no perteneciendo al ámbito estatal ni al de la empresa privada, persiguen el desarrollo social mezclando lo mejor de los dos mundos: desde la esfera de lo privado trabajan por la consecución de fines de interés público. Reunir a más de 1000 representantes de instituciones iberoamericanas era la mejor demostración del compromiso y el dinamismo que están alcanzado estas organizaciones.

El segundo era la actualidad y la trascendencia del objetivo del Encuentro, que se resumía en la pregunta central de la convocatoria: ¿Cómo lograr, desde el esfuerzo privado, fortalecer la constitución de un imaginario público democrático, equitativo y próspero que inaugure este nuevo siglo desde un horizonte real y eficiente de solidaridad? El concepto mismo de lo público que se pretendía construir era amplio y heterogéneo, como lo demostraron la gran variedad de temas discutidos: la responsabilidad social de las empresas privadas, la gobernabilidad y la participación ciudadana, la lucha contra la corrupción, la búsqueda de la paz y los derechos humanos, la responsabilidad de los medios de comunicación y de las universidades, la conservación del medio ambiente y el desarrollo humano sostenible, la igualdad de oportunidades y la lucha contra la pobreza y la exclusión.

El común denominador de todos estos temas, en apariencia dispares, es que todos son manifestaciones de la búsqueda de la satisfacción de las necesidades colectivas en una perspectiva del bien común que transciende los intereses particulares, y que aspira, precisamente, a que todos los individuos puedan tener un acceso, en la práctica, a los beneficios y a los derechos que, en la teoría, la sociedad les ofrece. En este empeño ha de ser cada vez más grande la aportación y el protagonismo de todas las organizaciones de la sociedad civil, pero con la preocupación y el cuidado de no pretender suplantar a los otros dos sectores. Porque, en las complejas sociedades modernas el único camino asegurado para un desarrollo con equidad es el que se funda en la colaboración dinámica entre el Estado, la empresa privada, y la sociedad civil. En este sentido, se concluyó que era imprescindible superar un debate tan equívoco como estéril, lo público frente a lo privado, para adentrarnos en un paisaje más amplio, más poliédrico, con más posibilidades.

Así pues, en Cartagena de Indias percibimos y asumimos que el concepto de interés general, que parecía, hasta no demasiado tiempo, pertenecer en exclusiva al Estado, podía y debía estar presente, de forma implícita, en las iniciativas que realizan las instituciones privadas en las iniciativas individuales o colectivas de los ciudadanos.

Una participación significativa y relevante en el desarrollo del Encuentro fue, como ya se ha anticipado, la del Embajador Lozoya, quien expresó el compromiso de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) por poner en marcha mecanismos sólidos y eficaces dirigidos establecer un vínculo real entre las organizaciones del tercer sector y los programas de Cooperación de las Cumbres.

La conclusión del V Encuentro llegó en “un ambiente de optimismo del bueno, el que se alimenta  de la inteligencia y de la voluntad de la gente”, como nos recuerda Antonio Sáenz de Miera en la introducción de la Memoria. Era lógico, nos dice también, “no estábamos en Cartagena de Indias para mostrar nuestra impotencia sino para reconocer y hacer valer nuestra energía y nuestras responsabilidades, para dar un paso al frente, para afrontar las dificultades de las preguntas que nos interrogan y de los desafíos que nos retan”

En la clausura del Encuentro de Cartagena se produjo el primer relevo en la presidencia del Consejo Directivo de los Encuentros Iberoamericanos: Antonio Sáenz de Miera pasó el testigo, en la forma simbólica de un “bastón indio”, a Manuel Arango, Presidente del Centro Mexicano de la Filantropía.

Barcelona 2002: La economía y el tercer sector.

La Fundación Fundeso, dirigida por Rafael Guardans, se responsabilizó, en la clausura del Encuentro de Cartagena, de la preparación y organización de nueva convocatoria que se celebró en Barcelona en el año 2002 con el encabezamiento general: “La Economía y el Tercer Sector”.

Durante este VI Encuentro, en el que participaron más de 600 representantes de entidades del tercer sector iberoamericano, se trataron los siguientes asuntos: la globalización y la economía del conocimiento; el tercer sector como impulsor de procesos de responsabilidad medioambiental; el gran reto de la educación; y el tercer sector como promotor de empleo y sinergias con el desarrollo local. Estos fueron los principales ejes temáticos en torno a los cuales giraron las conferencias, paneles y debates que tuvieron lugar en Barcelona durante los días 13, 14 y 15 de mayo de 2002.

S.A.R el Príncipe Felipe inauguró el VI Encuentro. Entre otras personalidades destacadas del mundo de la política y de la cultura intervinieron: Jordi Pujol (ex Presidente de la Generalitat Catalana), Concepción Dancausa (secretaria general de Asuntos Sociales, en representación del ministro de Trabajo y Asuntos Sociales),  Enrique Krauze  (historiador y ensayista mexicano), que pronunció conferencia Inaugural con el título “Por un milenio democrático”, Manuel García Serrano (catedrático de Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Valencia), Victoria Camps (catedrática de Filosofía de Derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona) la Sra. Marta Sahagún de Fox (Primera Dama de México y Presidenta de la Fundación  Vamos México, que pronunció la Conferencia de Clausura) y Jorge Alberto Lozoya (secretario de Cooperación Iberoamericana).

El VI Encuentro contó con el apoyo y la colaboración de las siguientes entidades: AIETI, Fundación Agbar, Fundación Alfonso Martín Escudero, Fundación BBVA, Fundación Empresa y Sociedad, Fundación Gas Natural, Fundación Rafael del Pino, Fundación Telefónica, Fundación Varsavsky, Fundación San Benito de Alcántara, Fundación Ortega y Gasset, FRIDE, Fundación Cultura de Paz, Canal Solidario, Fundación Pere Tarrés, CEPS, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Forum Barcelona 2004. Y contó con la difusión y el apoyo institucional del Centro de Fundaciones, la Coordinadora Catalana de Fundaciones y la Confederación Española de Fundaciones.

Sao Paulo 2004: La Ciudadanía y sus múltiples dimensionesReuinón prparatoria en Sau Paulo del Encuentro de Mexico-Puebla

 

La “Ciudadanía y sus múltiples dimensiones” fue el tema central del VII Encuentro Iberoamericano del Tercer Sector que se celebró del 16 al 19 de mayo del 2004 en la ciudad de San Pablo, Brasil. El Grupo de Institutos, Fundaciones y Empresas (GIFE) fue la entidad encargada de coordinar su organización

El VII Encuentro Iberoamericano desarrolló un programa que constó de 4 conferencias, 12 mesas y 12 paneles donde fueron analizadas 24 experiencias concretas e innovadoras en las áreas temáticas debatidas en las conferencias y mesas. Se seleccionaron experiencias de Brasil y de los demás países iberoamericanos que fueron propuestas por organizaciones de la sociedad civil. En torno al tema general del Encuentro se eligió profundizar el debate sobre tres dimensiones de la ciudadanía: la política, la social y la económica.

En el plano político. se debatió sobre cuáles han de ser los parámetros y el ambiente en el que individuos, empresas, instituciones gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil deberían hacer el ejercicio real de una nueva ciudadanía. En el ámbito social, el foco de atención se puso en la producción y en el acceso al conocimiento. En la dimensión económica, el análisis se centró en cómo es posible conciliar desarrollo económico y libre mercado con la democracia y la justicia social.

Además de la ciudadanía como eje central, otras dos directrices orientaron las diversas intervenciones y debates: el tercer sector como principal referencia, tanto en las discusiones conceptuales, como en la presentación de experiencias concretas, y la búsqueda de alternativas que apunten hacia la resolución de la injusticia social.

Estos fueron los objetivos que fueron el motor del VI Encuentro: estimular la reflexión sobre el tema ciudadanía y los impactos de la democracia para el desarrollo sostenible en los países ibéricos y latinoamericanos; Proporcionar un espacio de encuentro, reflexión y diseminación del conocimiento sobre el tercer sector entre organizaciones sociales, empresas, órganos gubernamentales, investigadores y profesionales involucrados o interesados en el tema; Compartir conocimiento sobre alianzas y asociaciones; Consolidar el intercambio de experiencias como marca de los Encuentros Iberoamericanos.

México DF 2006: Responsabilidad, Legalidad y Generosidad.

Entre los días 16 y 18 de octubre tuvo lugar en la ciudad de México el VIII Encuentro Iberoamericano bajo el tema central: “Responsabilidad, Legalidad, Generosidad, como atributos de una nueva ciudadanía”. Estuvo organizado por el Centro Mexicano para la Filantropía, que contó con el apoyo y la colaboración de diversas entidades públicas y privadas de España y de México.

En México se constató que los retos para el futuro en su mayoría tenían que ver con la superación de la pobreza, el desarrollo social y un cambio de actitud: por parte del gobierno en todos sus niveles para que se convierta en el promotor general que logre múltiples reformas fiscales y legales; por parte de las organizaciones de la sociedad civil para hacer más transparentes sus finanzas y actividades y aumentar la credibilidad de sus acciones; por parte de las empresas para fomentar en ellas la responsabilidad social que logre un beneficio para las comunidades en las que trabaja; y, finalmente, por parte de la ciudadanía para incrementar su participación y su presencia en las soluciones a la cuestión social de nuestro tiempo.

Con este marco de referencia, en el Encuentro de México se reflexionó sobre los nuevos roles de los distintos ámbitos: sociedad, Estado, organizaciones no lucrativas. Se presentaron experiencias innovadoras de la sociedad civil, empresas socialmente responsables, instituciones gubernamentales o alianzas intersectoriales que sirvieron de ejemplos en las cuestiones de responsabilidad social, corporativa o ciudadana, promoción de la legalidad y promoción y ejercicio de la generosidad.

En la inauguración se contó con la presencia y la intervención del Presidente de la República, Vicente Fox Quesada. Federico Reyes Heroles (México), Ana Teresa Aranda (México), Felipe González (España) y Francisco González (España) pronunciaron las conferencias magistrales en los tres paneles plenarios dedicados a “Responsabilidad, Legalidad y Generosidad”. Se desarrollaron 24 mesas de trabajo en las que se presentaron los casos ejemplares más representativos de responsabilidad social corporativa y ciudadana, cultura de la legalidad y promoción de la generosidad (voluntariado y filantropía) en el ámbito iberoamericano.  Se apuntó un primer esbozo de agenda de la sociedad civil iberoamericana frente a los grandes retos sociales de nuestro tiempo y se consignó el papel relevante que ha de desempeñar la sociedad civil organizada.

Guayaquil, 2008: Desarrollo local, empresa y ciudadaníaClausura del Encuentro ded 20018 en Guayaquil

 

El IX Encuentro Iberoamericano se celebró en Guayaquil (Ecuador) los días  23, 24 y 25 de noviembre bajo el tema general “Desarrollo local, empresa y ciudadanía” con el propósito general de fortalecer el sector de las organizaciones de la sociedad civil en Iberoamérica; dar a conocer casos ejemplares y experiencias exitosas de gobiernos locales, promoción de la responsabilidad empresarial y participación ciudadana; y desarrollar vínculos entre los gobiernos, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil.

En el Encuentro de Guayaquil más de 350 representantes de fundaciones y organizaciones de la sociedad civil iberoamericana trataron temas como la gestión pública local, la promoción de la ciudadanía, el papel de los empresarios en la educación cívica, la empresa como actor responsable, la migración y estrategias de codesarrollo etc. Isabel Noboa, presidenta de la Fundación Nobis, ejerció como presidenta del Comité Organizador, Paul Velasco, director de la misma Fundación, intervino como secretario, y Pablo Gabriel Obregón participó como presidente del Consejo Directivo de los Encuentros Iberoamericanos, órgano no formal que actúa como hilo conductor entre cada una de estas reuniones que se celebran cada dos años..

En el curso de dos días de sesiones intensos de trabajo intervinieron destacadas personalidades del mundo de la empresa, como Manuel Arango, presidente del Grupo Concord y miembro del Consejo Consultivo de los Encuentros, del mundo de las administraciones locales, como Antanas Mockus, ex Alcalde Mayor de Bogotá, y Auki Tituaña, Alcalde de Cotacachi, y del sector no lucrativo, como Jorge Villalobos, presidente del CEMEFI, Cornelio Merchán, presidente de la Fundación Esquel, Rodolfo Borghi, presidente del Consejo Consultivo de FEDEFA y Miguel Alcides Torrado, presidente del Foro del Sector Social del Argentina. Mención especial, por su singularidad y su impacto social, mereció la experiencia de la Fundación BBVA para las Microfinanzas, fundación española de reciente constitución, y el colombiano Banco de las Microfinanzas. Margarita Helena, vicepresidenta ejecutiva del Banco y antropóloga, mostró los primeros efectos de un proyecto de gran envergadura y ambición en el espacio social iberoamericano.

En Encuentro de Guayaquil se dieron a conocer proyectos innovadores y estimulantes a través de los testimonios comprometidos de sus promotores y dirigentes, y se escucharon reflexiones generales sobre papel del sector, sus actuales debilidades y los retos que tiene ante sí.  Conviene destacar, siguiendo el documento que sirvió de base y guía de las intervenciones y los debates, que la tarea pendiente de todos es estimular y provocar una ciudadanía activa, participativa y responsable en los procesos de bien público. Las insuficiencias que se atribuyen a la institucionalidad vigente, se afirma en este documento, se explican precisamente por una endeble ciudadanía, con un bajísimo nivel de participación, organización, responsabilidad, tolerancia y respeto por la legalidad. Promover el desarrollo desde la base social sigue siendo el gran desafío de nuestras sociedades civiles.

En los debates se reflexionó sobre la imperiosa necesidad de que los gobiernos estimulen la participación ciudadana y las inversiones empresariales en la promoción del desarrollo local, centrando su actividad en sus zonas de competencia y abriendo posibilidades de alianzas estratégicas en proyectos de desarrollo. Asimismo, se puso de manifiesto que las organizaciones de la sociedad civil tienen en el desarrollo local un espacio favorable para cumplir mejor su función de relación entre lo público y lo privado, teniendo en cuenta que están más cerca de las necesidades de los ciudadanos.

En Guayaquil se mostraron modelos exitosos de ciudadanía local a nivel nacional y transnacional, paradigmas de buen gobierno, ejemplos de una convivencia más armónica de las empresas con sus entornos de una ciudadanía abierta al mundo. También se consideró que el ámbito local, más allá de la dinámica de apertura de los mercados que trae consigo la globalización, es un espacio privilegiado para ejercer la Responsabilidad Social Empresarial. En este sentido, se afirmó que el pacto social, para que transcienda y sea eficaz, ha de involucrar al gobierno, a las empresas y a la sociedad civil organizada.

 

Rosario 2010: El fortalecimiento de la ciudadanía.Rosario. Clausura. Consejo Directivo

 

El X Encuentro Iberoamericano de la Sociedad Civil, organizado por la Federación de Fundaciones Argentinas y el Foro del Sector Social, tuvo lugar los días 20 y 21 de septiembre en la ciudad de Rosario (Argentina) con el título general “El fortalecimiento de la ciudadanía”. En este Encuentro se trataron asuntos de interés para el sector no lucrativo en el ámbito iberoamericano como: cohesión social y participación ciudadana, ética y equidad, educación y sostenibilidad… Al mismo tiempo, se evaluaron las oportunidades que presentaban para definir y establecer una nueva agenda de temas y afrontar los cambios para una sociedad integrada.

Durante dos días representantes organizaciones de la sociedad civil, del empresariado, y de instituciones públicas, debatieron sobre los problemas sociales que afectan a nuestras sociedades y sobre las posibles soluciones que proponen las organizaciones de la sociedad civil. Carlos Álvarez, presidente de la AEF y presidente del Consejo Directivo de los Encuentros Iberoamericanos, inauguró el Encuentro con una conferencia sobre “Valores y sociedad civil”.

Además, el X Encuentro Iberoamericano contó, entre otros, con la intervención de conferenciantes y ponentes relevantes como Federico Reyes Heroles (escritor y comentarista político, México), Jorge Villalobos (Presidente Ejecutivo de CEMEFI, México), Paul Velasco (Director de la Fundación Nobis, Ecuador), Leo Voigt (Instituto Vonpar, Brasil), Rafael Guardans (Presidente de FUNDESO, España) Francisco Mesonero (Director General de la Fundación ADECCO, España), William Reese (International Youth Foundation, EEUU).  El acto de apertura estuvo presidido por el Gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, y en la clausura presidió el Intendente Miguel Lifschitz.

El Consejo Directivo de los Encuentros Iberoamericanos de la Sociedad Civil se reunió el día 19 de septiembre en Rosario y, entre otros, llegó a los siguientes acuerdos:

“Reconocer, valorar y aprovechar los logros alcanzados en estos 18 años de Encuentros Iberoamericanos. En estos años se han dado pasos importantes para profundizar en el conocimiento de nuestro sector y para estrechar las relaciones entre las organizaciones de la Sociedad Civil en el espacio iberoamericano.

Promover y apoyar la creación y el desarrollo de instituciones que agrupen y representen a las organizaciones de la Sociedad Civil en cada uno de los países iberoamericanos. Los Encuentros Iberoamericanos han servido, y deben seguir sirviendo, para propiciar la constitución de nuevas instituciones representativas que se incorporen a nuestro movimiento contribuyendo, de esta manera, a ampliar y fortalecer a esta “Red de redes”.

Favorecer y apoyar la realización de estudios y análisis que contribuyan a dar información precisa de la dimensión real de nuestro sector en espacio iberoamericano y al mejor conocimiento de los diferentes marcos jurídicos en los que se desarrollan nuestras organizaciones en cada uno de nuestros países. Hacer constar con satisfacción y entusiasmo el crecimiento y la consolidación de este movimiento integrador de las fundaciones y organizaciones de la Sociedad Civil de Iberoamérica.

En el presente momento histórico vemos la necesidad de reforzar la participación de los ciudadanos en la construcción de lo público y el papel relevante de la sociedad civil, que dio origen hace 18 años a los Encuentros Iberoamericanos de la Sociedad Civil. Por eso, reafirmamos nuestro compromiso de trabajar en la construcción de mecanismos más participativos que incluyan efectivamente a los ciudadanos en la definición de contenidos y en el monitoreo de las políticas públicas de cada país y de la región. Hoy estamos convencidos de que sólo así es posible garantizar la democracia, el pleno Estado de Derecho y, consecuentemente, sociedades que puedan desarrollarse con justicia y equidad”.

En el acto de clausura del Encuentro de Rosario, Carlos Álvarez entregó el relevo de la presidencia del Consejo Directivo de los Encuentros Iberoamericanos de la Sociedad Civil a Jorge Villalobos (presidente ejecutivo del CEMEFI) quien lo presidirá durante el periodo 20010-2012. Este Consejo lo integran dos representantes de organizaciones de la sociedad civil de cada uno de los siguientes países: Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, España, Guatemala, México, Perú y Venezuela. El XI Encuentro Iberoamericano de la Sociedad Civil se celebrará en España en 2012.

 

Madrid 2012: “Un cambio necesario”aef

La Asociación Española de Fundaciones con el patrocinio de la Fundación ONCE y el apoyo y la colaboración de las Fundaciones Berstelmann, Ramón Areces, Botín, Telefónica, Ignacio Larramendi, SM, CSEV (Centro Superior de Enseñanza Virtual), Repsol, Mapfre, ADECCO, organizó en Madrid los días 15 y 16 de octubre el XI Encuentro Iberoamericano de la Sociedad Civil con el lema general “Un cambio necesario”.

Durante dos días se reflexionó y debatió sobre las principales cuestiones que preocupan y afectan a las organizaciones de la sociedad civil en el espacio iberoamericano: educación, cultura, empleo, colaboración entre entidades, fortalecimiento del sector, impulso de políticas públicas, nuevas formas de incidencia social, medición de impacto, transparencia y sostenibilidad, innovación. Más de 50 conferenciantes y ponentes realizaron interpretaciones y análisis globales y presentaron experiencias innovadoras sobre cada uno de los temas tratados.

 

Los retos de la sociedad civil en tiempos de cambiosEnrique Iglesias, secretario general de la SEGIB

Enrique Iglesias, secretario general de la SEGIB (Secretaria General Iberoamericana), realizó la conferencia inaugural destacando el creciente papel que está adquiriendo la sociedad civil en los últimos años, su fuerza y su protagonismo en todos los ámbitos de la vida pública y privadas. Iglesias reconoció y reclamó una sociedad mundial más educada, con clases medias en expansión, en la que las minorías se organicen para reclamar pacífica y civilizadamente sus derechos, “en un mundo el que los medios de comunicación coloquen a la sociedad en el núcleo central, dentro de un fenómeno social como es la actual situación de crisis”. Según Iglesias, “la crisis dará lugar a una nueva sociedad, a una nueva economía en el conocimiento, y a un nuevo sistema de relaciones internacionales”.

Enrique Iglesias alertó sobre el hecho de que una de las “expresiones más difíciles” de la sociedad civil en estos momentos está en la juventud, “en su miedo y preocupación de no ser integrados en la sociedad”, y en el ambiente de inseguridad e incertidumbre que esto genera: “Los jóvenes no encuentran un lugar en la sociedad actual”. Ante esta grave situación, Iglesias advierte de que una de las grandes tareas de la sociedad civil para los próximos años en nuestros países es aportar y devolver seguridad y certeza a las nuevas generaciones: “Las preocupaciones de los jóvenes hay que tomarlas con mucho respeto porque son la sociedad del futuro”.

 

Prioridades.

 

Álvaro Marchesi, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos se refirió a la educación como una prioridad para el desarrollo y la cooperación, y se mostró “optimista sobre su futuro en Latinoamérica por los avances que se están produciendo y por los que se prevén en el medio plazo”. Sin embargo, al mismo tiempo recordó “las graves carencias a los que se enfrenta la educación en el espacio iberoamericano: en nuestros países existen riquezas enormes, pero se necesita una educación sostenible para desarrollar estas riquezas”, y señaló “las profundas desigualdades que afectan a los niveles de educación, siendo las clases más bajas las que sufren un mayor abandono escolar”. Como factores imprescindibles para lograr una educación de calidad mencionó la necesidad de un contexto social y un compromiso familiar favorables; el tiempo dedicado al estudio; el diseño de la educación y de su gestión; el funcionamiento de los profesores y las escuelas; y, por último, el interés y el compromiso de los propios alumnos.

Entornos.

Rubén Aguilar Valenzuela, director general de AFAN, Consultores Internacionales (México), hizo una aproximación a las “megatendencias” para los próximos años y apuntó, con cifras y datos, cuales son los principales problemas que tienen actualmente las sociedades iberoamericanas. En el plano político,  defendió la idea de que es necesario incrementar los niveles de participación ciudadana en la construcción de la gobernanza y en el desarrollo de las organizaciones de la sociedad civil frente a los poderes públicos como actores independientes en la construcción de lo público, interlocutores reconocidos con capacidad de incidencia en el diseño de las políticas públicas de los gobiernos.

 

En el ámbito social, afirmó que es necesario elevar los niveles de confianza y ajustar las iniciativas de carácter social y cultural a los nuevos problemas; es necesario propiciar el trabajo en red y participar activamente en los procesos de globalización; fomentar la cultura de la solidaridad y la transparencia de las instituciones.

Fortalecimiento y visibilidad.

Eduardo Szazi, miembro del Consejo Consultivo de la Internacional Center of non Profit Law (Brasil), señaló que “la legitimidad, la gobernanza y la transparencia deberían regir la acción de las organizaciones de la sociedad civil”. El fortalecimiento y la visibilidad son dos conceptos que deberían guiar el trabajo de las organizaciones sociales. Según Szazi, “una sociedad civil global responde mejor ante las dificultades”, por eso, a su juicio, las entidades no lucrativas han de esforzarse por lograr una mayor integración y coordinación de sus proyectos y actividades en la búsqueda de soluciones globales. Además, han de ser capaces de transformarse, adaptándose a las nuevas realidades, y evaluar correctamente los resultados de sus acciones.

 

EL cambio lo hace la sociedad civil 

El presidente del Consejo Rector de Transparencia Mexicana, Federico Reyes, pronunció la conferencia de clausura. Reyes se refirió a la peligrosa tendencia del ser humano de huir de sus responsabilidades sociales y centró su discurso en la necesidad de “comprometerse con una actitud solidaria. Este compromiso “debe permanecer y durar porque éste es el único camino que realmente puede cambiar el curso de los acontecimientos”, y advirtió de que si no lo reforzamos y fortalecemos, convencidos de su importancia y valor en nuestras sociedades, “aparecerá de nuevo entre nosotros esa tentación humana que nos lleva a huir de nuestras responsabilidades”. “Evadirse significa no encarar la realidad” y dejarse llevar por esta vía es tanto como “romper el sentido de la comunidad, por lo que el eje cambiaría y predominaría sólo el individuo”.

Puebla, 2014: Nuevos roles y nuevas expresiones de la sociedad civilActo de Apertura-Javier Nadal, Jorge Villalobos y Alberto Durán

Más de 700 personas provenientes de México, Argentina, Brasil, Bolivia Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos, España, Guatemala, Honduras República Dominicana, Panamá, Portugal, Uruguay y Venezuela participaron en el XII Encuentro Iberoamericano de la Sociedad Civil, “Nuevos Roles y Expresiones de la Sociedad Civil”, que se realizó del 13 al 15 de octubre en Puebla (México).

Organizado por el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), en el Encuentro de Puebla participaron organizaciones civiles, fundaciones, empresas, entidades de gobierno, legisladores, universidades y medios de comunicación de Iberoamérica para analizar las nuevas formas en las que la sociedad civil se está manifestando, así como el contexto y los escenarios que intervienen desarrollando sus programas y actividades.

La ceremonia de inauguración estuvo encabezada por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, acompañado por diversas autoridades, representantes de las entidades organizadoras, la presidenta del Consejo Directivo de los Encuentros Iberoamericanos de la Sociedad Civil, Luisa Mariana Pulido, y el presidente de la AEF, Javier Nadal.

En su discurso, el presidente del Consejo Directivo del CEMEFI, Jorge Familiar Haro, afirmó que, en los últimos años, “la sociedad civil y el gobierno han podido construir una relación crítica y autónoma. Sin embargo, es urgente que ambos sectores trabajen de manera conjunta para hacer frente a los grandes problemas que aquejan al país”. Jorge Familiar hizo un llamamiento para establecer y desarrollar una colaboración más estrecha y corresponsable entre las organizaciones de la sociedad civil.

Por su parte, el presidente de la República reconoció “el trabajo comprometido y permanente que realizan las organizaciones de la sociedad civil para hacer conciencia ciudadana, impulsar una nueva y vigorosa cultura en favor de los derechos humanos, y ser factores decisivos en la reconstrucción del tejido social”… Por eso, “dentro de la política social de nueva generación, que estamos siguiendo y aplicando, se privilegia la participación de la sociedad civil, desde el diseño hasta la evaluación de los programas”.

PRINCIPALES CONCLUSIONES:

  1. Nuevas expresiones de la sociedad civil
    • Las nuevas expresiones de la sociedad deben plantearse en modelos replicables y escalables para tener un mayor impacto en la sociedad. Es necesario contar con recursos para identificar y sistematizar experiencias innovadoras.
    • Una tarea central de las organizaciones de la sociedad civil es operar como laboratorios de creatividad e innovación de proyectos de alto impacto social.
  1. Apoyos del Estado a la sociedad civil
  • Los gobiernos deben dar más espacio, en el marco de una reglamentación precisa, a la participación de la sociedad civil en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas.
  • Los gobiernos deben apoyar con más recursos financieros al sector de las organizaciones de la sociedad civil, para juntos construir el Estado, que debe ser una responsabilidad compartida.
  1. Alianzas entre empresas y sociedad civil
  • Cobra cada vez más importancia el surgimiento de novedosas organizaciones sociales que, con responsabilidad social, trabajan en la base de la pirámide y logran un alto impacto social.
  • Las alianzas entre empresas y organizaciones de la sociedad civil garantizan mejores resultados y mayores impactos sociales. Debe seguirse impulsando esta fecunda asociación.

La participación española en el Encuentro de Puebla

La Asociación Española de Fundaciones (AEF) y una delegación de fundaciones españolas: F. ONCE, F. Santos de Maimona, F. FECIB, F. Mundo 21, F. UNED, F. Bertelsmann y F. Compromiso Empresarial en el XII Encuentro Iberoamericano de la Sociedad Civil organizado en la ciudad de Pueblaestado de Puebla –México- los días 13, 14 y 15 de octubre.

Javier Nadal, presidente de la AEF, participó en el acto inaugural junto con, entre otras autoridades, el presidente de la República de México, Enrique Peña Nieto. Además, Nadal intervino en el panel plenario “Alianzas de empresa y sociedad civil” en el que habló de la necesidad de establecer alianzas entre empresas y tercer sector. Para Javier Nadal, en la colaboración empresa-tercer sector “debe haber un reconocimiento mutuo del papel y de la legitimidad de ambas partes para resolver problemas sociales”.

Durante la sesión de clausura, la presidenta del Consejo Directivo de los Encuentros Iberoamericanos, Luisa Mariana Pulido (Fundación Eugenio de Mendoza -Venezuela-), pasó el testigo de la presidencia a Isabel Noboa (presidenta de la Fundación Nobis –Ecuador-). La Secretaria Ejecutiva la mantiene la AEF en la persona de Juan Andrés García, director de Formación de la Asociación.

El valor de los Encuentros Iberoamericanos de la Sociedad Civil. 

Se cumplen ya 25 años de Encuentros Iberoamericanos que han ido dando sus frutos. En gran parte, gracias a estas reuniones, se han creado y desarrollado en algunos países iberoamericanos instituciones que agrupan y representan a las organizaciones no lucrativas; se ha contribuido a estrechar y multiplicar las relaciones de comunicación y de colaboración en el mundo no lucrativo iberoamericano; se ha producido un valiosísimo material de reflexión y análisis sobre las principales cuestiones que preocupan a nuestras instituciones, y que ha quedado en reflejado en las Memorias; se han publicado dos estudios de gran valor para el buen conocimiento de la situación real en la que se encuentra el mundo del tercer sector iberoamericano: “Las Fundaciones Iberoamericanas: su régimen jurídico” (obra pionera en la materia, es, hoy por hoy, referencia imprescindible para todo aquel que desee tener información de primera mano sobre la legislación de fundaciones existente en nuestros países)  y “El tercer sector iberoamericano” (el primer estudio de su clase que aborda y ofrece información comparada sobe el panorama actual del tercer sector en el ámbito iberoamericano), ambas publicaciones realizadas por un grupo de cualificados expertos de cada uno de los países iberoamericanos dirigido por José Luis Piñas Mañas, catedrático de derecho administrativo de la Universidad San Pablo CEU, y patrocinadas por la Fundación San Benito de Alcántara.

En las 12 ediciones que se han celebrado hasta el momento (Cáceres, Guadalajara (México), Río de Janeiro, Buenos Aires, Cartagena de Indias, Barcelona, Sao Paulo, México, Guayaquil, Rosario, Madrid y Puebla) se han dado pasos importantes para profundizar en el conocimiento y para estrechar las relaciones de las instituciones del tercer sector, y se ha ampliado el número y la naturaleza de las instituciones participantes. Los Encuentros Iberoamericanos son ya un foro consolidado y en proceso de expansión que está sirviendo para avanzar hacia una cada vez más intensa y extensa comunicación en el ámbito del tercer sector. Se trata de un movimiento que crece y se consolida, como se dijo en una de las reuniones de la Junta Directiva que coordina la preparación de cada una de las convocatorias, “porque, pensamos, no tiene ninguna ambición de poder, sino, en todo caso, de amistad, de conocimiento, de tolerancia”.

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